Estuve soñando pero no era un sueño, era una pesadilla, te veía a ti cerrar los ojos y que ya no mas los abrías y me decía a mi misma que tu te ibas pero que pronto regresarías, que era un viaje que tu hacías.
Y al abrir los ojos hay estabas tu conmigo y mis lagrimas fluían entre mis ojos aun dormidos por la alegría de tenerte todavía conmigo.
Y en un ventarrón, un soplido abrió mis ojos y me di cuenta que aquello que yo creía pesadilla no era tal cosa y lo que yo creí real no era sino solo un sueño.
Y a Dios eleve mis plegarias, para pedirle y me devolviera ese sueño y te hiciera ti dueño de todas mis esperanzas.
¡Hay mi niñito querido te me haz quedado dormido sin ni siquiera un adiós sin ni siquiera un respiro por que ya haz caído en el sueño eterno!
Glendys Heredia.
04-1992.
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